Mentiras, grandes mentiras y postverdad

Diarios de referencia de diferentes países reflexionan sobre el valor de la verdad a raíz del éxito de campañas políticas basadas –por lo menos, en parte– en mentiras flagrantes. De esta forma, los medios profundizan en su propia crisis más allá de la disrupción tecnológica y de los cambios en los modelos de negocio. Lo que está en juego no es la forma sino el fondo: la misma sustancia de las sociedades democráticas.

En los últimos meses, el mundo occidental ha asistido a dos hechos políticos de gran impacto: el Brexit y la nominación de Trump como candidato republicano a la Casa Blanca. Por lo que respecta al Brexit, las declaraciones de Nigel Farage en sus primeras reacciones al resultado podrían haber causado un gran escándalo. Sin embargo, el reconocimiento de que, una vez fuera de la Unión Europea, Gran Bretaña no dispondría de los millones de libras prometidos para su sistema sanitario no parece que haya tenido mayores consecuencias. Y si Trump insiste en que Obama es uno de los fundadores del Estado Islámico tampoco parece que genere un revuelo especial. Episodios como estos han suscitado un debate en los medios de comunicación, una discusión que en buena parte trata sobre el papel de los mismos medios. ¿Cómo ha podido suceder?, se preguntan los periodistas. ¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad? ¿Somos culpables?

Políticos que apelan a los sentimientos, medios sedientos de clics y público que se informa con lo que decide un algoritmo: esto parece definir la “era posverdad”
En esta discusión tiene un lugar importante el artículo en el que la directora de The Guardian, Katharine Viner, rescata el concepto de post-truth politics. Si bien la mentira ha existido siempre y los políticos la han utilizado, Viner señala que la novedad ahora consiste en que ha desaparecido la tensión: se reconoce que se ha mentido como si tal cosa y, además, el público lo acepta sin mayores problemas. El artículo de Viner, “How technology disrupted the truth”, ha tenido un cierto eco y, de hecho, el debate sobre la posverdad ha encontrado un hueco en otros medios de referencia (The Economist, Le Monde, Slate, Washington Post…). Este debate –que ya es relevante que se produzca– pone sobre la mesa la estructura básica de nuestras democracias e invita a considerar los cambios que ha sufrido en los últimos años.

Discurso emocional

En su artículo, Viner disecciona las diferentes capas del fenómeno de la posverdad. Por un lado, los políticos están abocados al discurso emocional. “La campaña del remain presentaba hechos, hechos, hechos, hechos, hechos. Sencillamente no funciona. Tienes que conectar con la gente emocionalmente. Es el éxito de Trump”, decía poco después del referéndum el mayor donante de la campaña por el leave, Arron Banks.

Otra capa son los medios: su funcionamiento y el modelo de negocio, que –en Internet– está basado en clics. Según la directora del rotativo londinense, “da igual cuántos clics tengas, que nunca será suficiente”. Muy relacionadas con los medios, también juegan este partido las plataformas tecnológicas de distribución de contenidos. Ya sean redes sociales o motores de búsqueda, están sujetas a la tiranía del algoritmo, que personaliza los contenidos que se muestran a cada usuario de acuerdo con sus preferencias personales. Así, no se tiene en cuenta ni la veracidad de las informaciones ni se fomenta –más bien al contrario– que las opiniones sean variadas y equilibradas. Esto es el filter bubble del que ya hablaba el activista Eli Pariser en su libro de 2011 (The Filter Bubble: What the Internet Is Hiding from You).

Finalmente, faltaría hablar de los públicos, que cada vez más se informan a través de plataformas digitales y, dentro de las cuales, las redes sociales (que favorecen un consumo más pasivo) ganan terreno a los motores de búsqueda (que requieren una actitud más activa por parte de los usuarios). Según datos recientes del Pew Research Center, dos tercios de los estadounidenses usan redes sociales, donde el consumo de noticias es uno de los usos principales y sigue creciendo. Además, esta tendencia social tiene consecuencias importantes en la industria. El hecho que entre Google y Facebook concentren buena parte de la facturación de publicidad online a nivel global (el 85%, durante el primer trimestre de 2016) da una idea de las pocas manos que controlan la industria de la distribución de la información.

Políticos que apelan a los sentimientos, medios sedientos de clics y públicos que se informan con lo que decide un algoritmo: esta parece ser la nueva realidad. Ahora bien, ¿qué es lo que ha pasado para que se diera este cambio? The Economist explica que “la política posverdad es posible gracias a dos amenazas a la esfera pública: la pérdida de confianza en las instituciones que soportan su infraestructura [de la verdad social] y los profundos cambios en la forma en que el conocimiento sobre el mundo llega al público”. Aunque no desaparecen, las instituciones que hacían posible una verdad compartida en una sociedad (la escuela, los científicos y expertos, el sistema legal y los medios de comunicación) están a la baja y, simultáneamente, suben los nuevos gatekeepers: motores de búsqueda y redes sociales.

Esta sustitución supone varias novedades importantes. Por un lado, como apunta Viner, la verdad es cada vez más volátil por la inmediatez de la comunicación, pero además se da una cierta banalización de estas “verdades”. En el timeline de un usuario pueden aparecer los rumores más variados junto a finos análisis sobre la situación política. Todo es presentado al mismo nivel, con lo que se mezclan informaciones relevantes y fiables con otras que quizá no son ni una cosa ni otra. Por otro lado, se da un cierto determinismo en la selección de las informaciones: un periódico tiene margen de decisión para ser más o menos partidista a la hora de escoger las noticias; pero las redes sociales tienen en su ADN ofrecer unas recomendaciones cada vez más personalizadas. Cuanto más interactúe el usuario en la plataforma –y esta vaya perfeccionando más su algoritmo–, los contenidos serán cada vez más afines a su ideología e intereses.

De esta forma, Twitter podría parecer la encarnación de una situación perfecta de democracia donde el número de los que participan es igual al número de los que pueden tomar la palabra. Estudios como el de Internet Monitor, que analiza las conversaciones en Twitter después de los bombardeos en Gaza de 2014, contradicen esta impresión. Los resultados muestran lo lejos que está de ser una conversación abierta y plural. En vez de esto, el análisis muestra que los usuarios tienden a comunicarse con otros de su mismo bando y que, por lo tanto, cada conversación tiene un determinado tono y un enfoque propio sobre esa acción militar. Las interacciones entre estos círculos son escasas, con lo que se crea un efecto de echo chambers o cajas de resonancia. Según diferentes estudios, las plataformas digitales facilitan la tendencia natural de las personas a agruparse con sus iguales.

El poder creciente de las redes sociales ha tenido un impacto fuerte en la relación de los ciudadanos con la información, pero también en los mismos medios. “En el ámbito digital, los medios orientados al clic, al tráfico mostrenco y a la publicidad por impresiones, se han convertido en rehenes de los diseñadores de memes, de los contenidos livianos o, directamente, de la basura”, escribe en su blog el profesor José Luis Orihuela. Por otra parte, también se reconoce el impacto positivo que tienen las nuevas tecnologías. Según Viner, la revolución digital ha debilitado a los medios pero también ha introducido a los periodistas en una conversación más amplia donde pueden interactuar con su audiencia y conocerla de una forma directa.

Descrédito de los expertos

No obstante, sería injusto pensar que todos los problemas han llegado con Internet. Desde hace años, en los medios tradicionales hay prácticas que han contribuido a debilitar la credibilidad de los periodistas, políticos y expertos. Muchos analistas han señalado el agotamiento de ciertas rutinas periodísticas, como el periodismo de declaraciones o presentar artificialmente un equilibrio entre opiniones a favor y en contra de un determinado asunto para transmitir una idea de cobertura neutral. Estas rutinas han tenido un efecto desastroso en el público: “Cuando las mentiras hacen el sistema político disfuncional, sus pobres resultados pueden alimentar la alienación y la falta de confianza en las instituciones que hicieron posible el juego de la posverdad en un primer momento”, leemos en el editorial de The Economist. Es un fenómeno que se retroalimenta.

En el “timeline” de un usuario de redes sociales pueden aparecer rumores infundados junto a finos análisis, todo presentado al mismo nivel
Otra de las rutinas es la rule of anticipated performance, como apunta Robert Gebelhoff en el Washington Post, en un artículo de una serie sobre el fenómeno de la posverdad. Por ejemplo, en la cobertura de la carrera hacia la Casa Blanca, esta regla lleva a los periodistas a prestar más atención al candidato que presuponen que suscitará más interés en su audiencia. Existe el riesgo que esta predicción sea una profecía que se cumple a sí misma: cuanta mayor visibilidad, es más probable que los ciudadanos se fijen en un candidato y lo sigan. Este funcionamiento de los medios ha sido aprovechado por Trump, que –como señala este autor– “ha dado a los medios un nivel de acceso extraordinario”, a diferencia de su rival, Hillary Clinton. Así parece que se establece un círculo vicioso en el que –además de los políticos populistas– también se benefician los mismos medios. “Las empresas periodísticas se han deleitado con la cuota de pantalla que les han proporcionado sus espectáculos centrados en Trump y pensados para la televisión. Pero estamos eligiendo un presidente, no quién debe ser despedido durante el próximo episodio de The Apprentice [un reality show en el que el ganador es contratado para dirigir una empresa de Trump]”. Así dice el profesor de periodismo Dan Kennedy en el Post.

Soluciones

La conjunción de la poca credibilidad de los medios por sus viejas rutinas, por un lado, y del surgimiento de un nuevo ecosistema comunicativo que tiende a banalizar la información importante y fomenta todo lo viral, por otro, ha producido una situación que muchos consideran peligrosa. En este sentido, el debate mediático alrededor de la posverdad ha ofrecido algunas vías de solución. Por ejemplo, el profesor de derecho de Harvard y actual consejero jurídico de la Casa Blanca Cass R. Sunstein aboga –citado en Le Monde– por una autorregulación de las grandes plataformas digitales que, en una especie de prolongación del principio de neutralidad de la red, deberían reprogramar sus algoritmos para preservar una información pluralista y el diálogo ciudadano.

Respecto a las actitudes de los políticos, las páginas de The Economist recogían las declaraciones de otro académico, el profesor Brendan Nyhan del Dartmouth College, que recomendaba: “Necesitamos aumentar las consecuencias en la reputación y cambiar los incentivos de hacer afirmaciones falsas. Ahora mismo, indignar sale a cuenta, pero no ser honrado”. En otro lugar se pedía a los políticos que asumieran un nuevo lenguaje “proverdad” y que fueran humildes reconociendo su arrogancia en el pasado.

Por lo que hace a los medios, Christine Emba cerraba la serie publicada en el Washington Post con la esperanza que “si los medios gastan menos tiempo segmentando y más tiempo presentando sus noticias de la forma más directa que sean capaces, es posible que las cosas puedan mejorar –o, al menos, no empeoren”. En diferentes artículos se ha hablado del periodismo sin ánimo de lucro, del periodismo en favor del interés público y de los llamados fact checkers. Estos medios (incluidos algunos laureados con premios Pulitzer) dedicados a comprobar la veracidad de las declaraciones de los políticos también han sido objeto de polémica. En el artículo “How to Destroy Journalism” del Wall Street Journal se criticaba la misma etiqueta “fact checking”: otorga un aura de objetividad cuando, en realidad, estos medios “frecuentemente acusan a los políticos de ser deshonestos porque los periodistas prefieren una interpretación diferente de hechos que no están en discusión”.

Más democracia

Quizá el problema resida en una idea un tanto restringida de la verdad, que se entiende como un conjunto de hechos comprobables. El artículo “The Biggest Political Lie of 2016”, publicado en Slate, abunda en la insuficiencia de considerar solo datos: “La política es donde las personas pueden alcanzar la posibilidad de remodelar activamente el mundo, más que solo describirlo (…) cuando nos enfrentamos con el mal político, nuestra respuesta debería ser combatirlo con algo bueno, no quejarse de que ha hecho mal los números”.

“Ahora mismo, indignar sale a cuenta, pero no ser honrado”
Por su parte, la directora de The Guardian afirmaba: “Sobre todo, el reto del periodismo hoy no es simplemente innovación tecnológica o la creación de nuevos modelos de negocio. Es establecer qué papel tienen todavía las organizaciones periodísticas en un discurso público tremendamente fragmentado y radicalmente desestabilizado”. El responsable del equipo de comprobación de datos Les décodeurs de Le Monde apuntaba en este mismo sentido cuando reclamaba “educar a los medios” para explicar, dar contexto… Llevando más allá esta idea, el profesor de periodismo de la New York University Jay Rosen se arriesga a recomendar que ante el desafío inédito que supone la candidatura de un político como Trump los periodistas “quizá tengan que escandalizarnos” haciendo coberturas también inéditas y “lo más difícil, van a tener que explicar a la opinión pública que Trump es un caso especial, y las reglas normales no se pueden aplicar”.

Para Viner, el objetivo de los medios es poner “la búsqueda de la verdad en el corazón de todo –construir un público informado y activo que escrute a los poderosos y no una banda desinformada y reaccionaria que ataca a los vulnerables”. Nada de todo esto funcionaría sin la implicación de los ciudadanos. Por esto, el gran interrogante es qué harán los públicos. En su artículo, el profesor Kennedy hacía un acto de fe: “Debemos exigir que nuestros medios nos den más democracia –y confiar que el público lo encontrará suficientemente interesante para verlo”. No obstante, en “How technology disrupted the truth” se ofrece una visión que –considerando este fenómeno social como algo dinámico– invita al optimismo: “La tecnología y los medios no existen aisladamente –ayudan a configurar la sociedad, de la misma manera que estos a su vez son modelados por ella. Esto significa comprometerse con las personas como actores cívicos, ciudadanos, iguales. Se trata de hacer rendir cuentas al poder, de luchar por un espacio público, y de asumir la responsabilidad de crear el tipo de mundo en el que queremos vivir”.

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Salud mental y redes sociales en los jóvenes

Las redes sociales, al menos en teoría, ofrecen grandes posibilidades de socialización. Sin embargo, para muchos jóvenes son también una fuente de problemas psicológicos: ansiedad, depresión, ciberacoso, pérdida de sueño, etc. Así lo muestra un informe recientemente publicado en el Reino Unido que, además del diagnóstico, propone algunas medidas concretas para minimizar los potenciales daños.

El dato de que un 91% de los jóvenes británicos (16-24 años) dispone, al menos, de un perfil en redes sociales no sorprende a estas alturas. Lo que puede llamar la atención es más bien que casi uno de cada diez no lo tenga. La diferencia respecto a los mayores es grande: 30 puntos más que la generación de sus padres (45-54 años).

También es un hecho reconocido que las redes pueden tener un gran efecto en la formación de la personalidad de los jóvenes, pues canalizan la forma en que muchos acceden al “mundo exterior”, construyen sus relaciones, expresan sus opiniones o forman su autoestima.

Por eso, ante la evidencia del uso masivo y de los riesgos potenciales, los autores de este informe se preguntan por qué no se ha prestado la atención debida a los efectos que plataformas como Facebook, Twitter, Instagram o Snapchat están teniendo en la salud mental de los menores.

En realidad, sí se han realizado algunas investigaciones –los autores las citan– que estudian la relación entre el consumo de redes sociales y la incidencia de determinados trastornos, y en general han señalado efectos nocivos. Pero también están documentadas algunas consecuencias positivas, como que los jóvenes activos en estas plataformas experimentan un mayor “apoyo emocional” ante situaciones difíciles, o que encuentran en ellas un cauce para expresar sus opiniones y formar su personalidad.

El informe de la Royal Society for Public Health (RSPH) busca ofrecer un dibujo general, que compare los efectos positivos y negativos de las redes sociales. Para ello, ha entrevistado a unos 1.500 jóvenes británicos, preguntándoles por la incidencia de cinco plataformas –Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y Snapchat– en determinados aspectos de su salud psicológica y emocional. Una valoración de cero significa una incidencia neutral; por debajo, que es negativa; por encima, positiva.

Los resultados confirman lo señalado por investigaciones previas: los jóvenes dicen que el uso de redes sociales ha empeorado su autoestima (fundamentalmente, por su imagen corporal), ha incrementado su ansiedad, ha favorecido el ciberacoso y les ha hecho perder sueño. Un fenómeno muy particular propiciado por estas plataformas es lo que se conoce como FoMo (Fear of Messing out), algo así como “miedo a no estar al tanto”, a perderse una conversación que todos los demás están manteniendo. En cambio, los encuestados también corroboraron los efectos positivos mencionados en otros estudios: apoyo emocional, capacidad para expresar sus opiniones y formar su personalidad.

El síndrome del postureo

De las cinco redes estudiadas, YouTube es la única que obtiene un saldo favorable, aunque los jóvenes le dan una nota ligeramente negativa en aspectos como el ciberacoso o el FoMo. No obstante, el único “punto negro” significativo señalado por el estudio es el del sueño: es la plataforma que más tiempo de dormir les quita.

En cambio, las otras cuatro redes obtienen resultados por debajo de cero (Twitter, Facebook, Snapchat e Instagram, de mejor a peor), particularmente en aspectos como el sueño, la ansiedad, el FoMo o la depresión. También resulta llamativo que los jóvenes relacionen las cuatro con una mayor sensación de soledad, lo que contrasta con que al mismo tiempo señalen que también las cuatro favorecen el “sentido de comunidad”. Quizás esta aparente contradicción no sea tal: puede que muchos menores sientan que en su vida digital están “solos en medio de la multitud”.

La ansiedad que producen las redes sociales en los jóvenes tiene varias manifestaciones, que en parte depende de las características concretas de cada plataforma. Por ejemplo, es lógico que Instagram –la que peor nota global obtiene– sea especialmente dañina en cuanto a la autoestima ligada a la imagen física, y que afecte más a chicas adolescentes y veinteañeras.

Un fenómeno común mencionado por los entrevistados es la frustración que produce la comparación con las “vidas ideales” (y frecuentemente falsas) que otros jóvenes muestran en sus perfiles, y que provoca una espiral de “postureo” falso en los demás. La preocupación por quedar bien se puede volver asfixiante cuando cientos o miles de personas están observando.

Y esto no solo está afectando a los jóvenes. Como cuenta el Wall Street Journal, dos estudios recientes han concluido que el uso de Facebook perjudica la salud psicológica y física de los adultos. En parte, estos efectos se pueden deber a que la vida online quita tiempo a la offline, es decir, a la interacción en la vida real.

Propuestas para romper la jaula

El informe de la RSPH propone varias medidas que pueden ayudar a que los jóvenes salgan de esta trampa psicológica. Tres de ellas van dirigidas a las propias redes sociales: que hagan aparecer un aviso cuando los usuarios jóvenes lleven más de dos horas de uso en un solo día; que diseñen herramientas para identificar a los que puedan estar sufriendo problemas mentales y ofrecerles ayuda discretamente; y que señalen cuándo una fotografía está retocada (para evitar las comparaciones frustrantes).

Además, el informe recomienda que las escuelas den a los menores una formación práctica pero profunda sobre los peligros de las redes sociales para su bienestar psicológico. Por último, los autores piden más investigación acerca de la relación entre vida digital y salud emocional.

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Salud mental y redes sociales en los jóvenes

Google RankBrain ¿Que es? ¿Que hace?

En octubre pasado se publicó una entrevista de la Pubcon 2016 en la que Eric Enge (@stontemple) consulta al Googler Gary Illyes (@methode) acerca de varios temas dentro de los cuales estuvo RankBrain.

Este artículo resume parte de los dichos de Gary en esa entrevista e intenta dar un marco simple y práctico de ¿que es? ¿como funciona? y si podemos o no optimizar nuestro SEO para RankBrain.

¿Que puedes leer aquí?

  1. ¿Que es RankBrain?
  2. Inteligencia Artificial y Machine Learning
  3. ¿Como funciona una red neuronal?
  4. ¿Cuales son los problemas con Machine Learning?
  5. ¿Que hace RankBrain?
  6. ¿Que elementos se toman en cuenta en RankBrain?
  7. ¿Donde afecta o se aplica RankBrain?
  8. ¿Por que se llama RankBrain?
  9. Conclusiones

¿Que es RankBrain?

RankBrain es un algoritmo de Google que utiliza inteligencia artificial basada en Deep Machine Learning y Redes Neuronales multi capa cuya principal función es predecir el significado e intención de búsqueda para consultas que Google nunca ha visto.

Al utilizar inteligencia artificial, tiene la particularidad de aprender en función del entrenamiento que reciba y para ello requiere de enormes cantidades de datos que contengan la menor cantidad de ruido, es decir, que se encuentren relativamente ordenados o estructurados.

Rankbrain pertenece al algoritmo central Hummingbird y por tanto analiza TODAS las búsquedas que procesa Google, sin embargo, no posee siempre impacto en los rankings, sino que internamente el algoritmo se da cuenta de si debe participar o influir mas o menos en los SERPS finales. Si éste (Rankbrain u otro algoritmo, funciona para todos) reacciona frente a ciertas condiciones básicas de activación se inicia el procesamiento para dicho Query, el que dará un resultado que afectará en mayor o menor medida al SERP final. En que % lo haga, dependerá seguramente de factores como si es o no un Long Tail Query (LTQ) u otro en donde exista data suficiente como para aplicar machine learning y gatillar el procesamiento para dicho Query.

El algoritmo por otro lado tiene una parte manual, su esqueleto o framework si se quiere y probablemente recibe entrenamiento “manual” de parte de los ingenieros, con nociones básicas sobre como reaccionar frente a ciertas situaciones u otras acciones o toma de decisiones básicas.

Luego de ello se somete al algoritmo a “entrenamiento de datos”, que no es otra cosa que alimentar de patrones al algoritmo, en donde va asociando si el resultado fue malo, mediocre o bueno en una escala de 0 a 1 para cada Query.

Parte de estos patrones lo configuran como ya es sabido NLP Natural Language Procesing, vectorizando las palabras de manera de poder identificar muy fácilmente su contexto. Reconoce queries similares basado en el análisis de vectores de alta dimensión y la proximidad de un query (vector) con el otro.
Ej: Si buscas la palabra pantera, posiblemente estés buscando el animal o el grupo musical o la película. En este caso la palabra pantera asociada al animal tendrá ciertas coordenadas X,Y (no se si estén utilizando eje Z pero no sería raro) y cierto ángulo de inclinación con respecto al centro. Así, la palabra Pantera para el grupo de música tendría otra coordenada X,Y y ángulo distinto. En la siguiente figura se entiende mas claramente, espero.

coordenadas-pantera

 

Inteligencia Artificial y Machine Learning

En 2012 Google contrató a Ray Kurzweil como director de ingeniería, el cual trajo una nueva visión de como procesar y enfrentar la información de internet por parte de Google, y con ello poder ofrecer mejores resultados a sus usuarios.

Rankbrain es un nuevo paso en la búsqueda de Inteligencia Artificial (AI) de parte de Google y para ello utiliza Machine Learning.

El Machine Learning no es otra cosa que el reconocimiento de patrones por parte de la máquina. Estos patrones son almacenados y luego de obtenerse cierta data (normalmente se requiere de mucha data) es posible procesarlos e ir identificándolos, valorándolos, asociándolos, etc. en donde la máquina va “aprendiendo” cuando el resultado fue satisfactorio o insatisfactorio.

 

Debido a la cantidad de patrones que deben procesarse al mismo tiempo es que Google decidió utilizar redes neuronales multicapa o Multi Layer Neural Networks, que permiten el procesamiento de grandes cantidades de información de forma paralela tal como sucede en nuestro cerebro, y no de forma lineal como sucede normalmente en el mundo digital como nos dice Ray Kurzweil en su libro La Singularidad esta cerca.

Esta nueva capacidad de procesar múltiples cosas se consigue haciendo tomar una decisión a cada neurona.

¿Como funciona una red neuronal?

Pero las redes neuronales tienen un problema que hasta ahora limita a los ingenieros de Google y es poder saber que sucede dentro de las capas profundas de cada red o más bien que decisiones se tomaron a nivel de cada neurona y capa neuronal, pudiendo solo hacer debug, por ahora, en una sola capa y esperando a que ese resultado represente en gran parte a la totalidad.

¿Cuales son los problemas con Machine Learning?

Para poder entrenar un algoritmo se requieren dos cosas fundamentales:

  • Grandes cantidades de data
  • Que esta data esté ordenada de manera de que el algoritmo pueda entenderla

Si falta una de ellas el algoritmo comienza a entregar resultados extraños.

 

¿Que hace RankBrain?

La indicación inicial que se nos dio y que como veremos más adelante ha variado en el tiempo, es que la principal tarea de RankBrain es la de entender la búsqueda.

Para ello establece elementos como: El significado de las palabras, la relación que estas tengan y finalmente la intención o sentimiento del usuario al realizar una búsqueda.

Gary Illyes

“Rankbrain utiliza muchas señales o factores, pero esencialmente ajusta los rankings basado en el query”

¿Que elementos se toman en cuenta en RankBrain?

Es muy probable que fuera del NLP esté utilizando otros elementos para poder establecer con mayor claridad la intención y significado de búsqueda. Para ello utiliza tu historial de búsquedas, CTR del SERP, rankings históricos  y muchos otros.

¿Donde afecta o se aplica RankBrain?

En donde mejor funciona y de paso más se utiliza Rankbrain, es para entender las consultas que Google nunca ha visto, que ojo, no son pocas, cerca de un 20% del total de búsquedas diarias, lo que lo ha llevado a ser rápidamente el TERCER FACTOR DE RANKING MAS IMPORTANTE (Fuente: Eric Enge entrevista a Gary Illyes en Pubcon 2016), Luego de los contenidos (Panda) y Enlaces (Penguin).

Cuando hablamos de búsquedas que Google nunca ha visto nos referimos en su mayoría a LTQ o búsquedas de cola larga que es en donde Rankbrain brilla siendo capaz de predecir cual sería un mejor resultado en rankings a partir de la comparación y procesamiento de queries similares realizadas en el pasado y de cómo fueron evaluados los resultados.

Normalmente se usa coleccionando datos sobre una Query especifica que ayudan a decidir como rankear los resultados.

Gary Illyes

“Es una de las cientos de señales que tenemos como componentes del Ranking”

¿Por que se llama RankBrain?

Aquí nuestra teoría. Google Brain es un proyecto iniciado en 2011 que se ha convertido en un framework que busca entender y profundizar en Machine Learning.

Es muy probable que el nombre provenga de éste equipo de trabajo cuya misión es adentrarse en la investigación y uso de Inteligencia Artificial AI. Machine Ranking hubiese sido algo mas tosco, Artificial Rank tampoco pegaba mucho, por lo que “Brain Rank era el nombre”, según los propios dichos de Gary, supongo que luego simplemente dieron vuelta las palabras para que sonara mas armónico y voilà Rank Brain.

Conclusiones

Según los últimos dichos de Gary Illyes, RankBrain no solo actúa frente a las búsquedas sino que interviene en los rankings finales.

Es muy probable que Rank Brain esté utilizando la experiencia completa del usuario gravada o monitoreada vía Chrome o Android y solo se encuentren intentando ordenar la data de tal manera de que sus algoritmos de AI puedan entenderla y así pasar al próximo nivel y convertirse en el principal factor de Ranking incluso por sobre Panda y Penguin durante los próximos meses o par de años.

El debate está abierto y te invito a comentar y compartir éste artículo que pretende abrir un punto de vista acerca de RankBrain que hasta ahora no hemos considerado y que al parecer está ahí desde hace un tiempo.

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Google RankBrain ¿Que es? ¿Que hace?

“Una cosa es la opinión de la gente sobre los medios en general, y otra la que cada uno tiene de los que lee”

Nadie en Bruselas echaba de menos un medio del estilo de Politico, pero en solo dos años se ha convertido en imprescindible: el más leído entre los influyentes de la Unión Europea. Llegaron allí como fruto de una joint venture entre la edición americana del mismo nombre y el grupo alemán Axel Springer. La cabecera de Washington se convertía así en una marca global con una identidad clara: cubrir los círculos de poder más influyentes del mundo de una manera directa y cuidando mucho su independencia. Desde entonces, han puesto en marcha redacciones en Inglaterra, Alemania, Francia, y pronto tendrán una en España.

Gran parte de la culpa la tiene su director, Matthew Kaminski (Varsovia, 1971), que esta semana ha participado en Madrid en el foro de periodismo Conversaciones con… Antes de poner en marcha Politico, Kaminski fue, fundamentalmente, un hombre del Wall Street Journal, del que fue corresponsal en Bruselas, director de la edición europea en París y miembro de la redacción en Nueva York, durante quince años. Su trabajo ha sido reconocido en múltiples ocasiones, entre otras, con una nominación al Pulitzer en 2014 por una serie de diez reportajes sobre la crisis de Ucrania.

Bruselas, centro de poder

Se ha dicho que el principal problema de los medios que informan sobre la UE es que, al no existir aún un concepto de “pueblo europeo”, tampoco hay propiamente una “opinión pública europea”. Sin embargo, asuntos como el Brexit o las elecciones francesas se han seguido con interés en todo el continente. ¿Percibe algún cambio en este sentido? ¿Una apuesta como Politico es hoy más segura que hace unos años?

— Cuando nosotros llegamos a Bruselas existía esa creencia de que era imposible crear un medio europeo antes de que existiera una política europea, pero nosotros no pretendíamos eso. Es bastante halagador que la gente nos vea en esos términos, pero nuestra prioridad no es crear un sentimiento de “una sola Europa”. Más bien, pensamos que, si Bruselas es el centro del poder, donde hay gente importante discutiendo por cosas importantes, de ahí puede salir una publicación interesante. Y eso es lo que buscamos. Madrid es interesante, como París, Londres… Pero en Bruselas pasan muchas cosas que no se cubren bien a nivel continental. La historia de Europa es la historia del choque, de la lucha entre diferentes intereses. Normalmente de países, pero a veces también de industrias. Eso es lo que nosotros queremos contar, queremos hablar de los que están peleando ahí, de las dinámicas de la política y de a dónde quiere llegar cada uno.

“Si Bruselas es el centro del poder, donde hay gente importante discutiendo por cosas importantes, de ahí puede salir una publicación interesante”

Por eso estoy seguro de que tendremos hueco, haya o no un proyecto europeo. No es nuestro trabajo decir si Europa es buena o mala, sino contar la historia de lo que está pasando en Bruselas.

De Clinton a Macron, pasando por Schröder

Reino Unido votó por abandonar la UE, pero los analistas difieren al interpretar esta decisión. ¿Cuál considera que ha sido el factor principal en la votación: el cultural (nacionalismo vs multiculturalismo), el económico (globalización vs antiglobalización), el político (populismos vspartidos tradicionales)?

— Los ingleses no estaban realmente involucrados en Europa cuando votaron. De hecho, ahora tenemos mucha más información de la que teníamos hace un año, porque la gente allí sabe mucho más de la UE ahora. No debieron convocar el referéndum. Cameron falló y será recordado por eso, aunque hasta ese momento su mandato había sido un éxito. Todo vino después de las crisis de los inmigrantes y de Grecia, que era un constante reflejo de lo que estaba pasando en la UE. La gota que colmó el vaso fue que los “ultranacionalistas” se dieron cuenta de que el polaco era la segunda lengua más hablada en Reino Unido, y eso no les gustó.

Varios medios han interpretado la victoria de Macron como un espaldarazo al europeísmo y a la política centrista. ¿Piensa que las elecciones francesas marcan realmente una tendencia?

— Macron es parte de una tendencia. Antes de él estaba Renzi, en Italia, que se fue de la izquierda y luego al centro. Antes, el canciller Schröder, que era de la izquierda y fue quien reformó Alemania y la convirtió la economía más fuerte. Antes, Blair, que también fue reformista… Pero el “padrino”, el iniciador de todo esto, fue Bill Clinton.

La mayoría de las personas en estos países no están en contra de la globalización o de las ideas liberales. La cuestión real es que la gente sabe qué está mal y cómo arreglarlo, pero nadie quiere ser el que lo afronte. Nicolas Sarkozy quería, pero no tuvo la fuerza para hacerlo hasta el final porque hubo problemas con el ala izquierda. Me parece que con Macron puede cambiar algo. Hay un espacio liberal en los partidos europeos, que es el centro.

Suspicacia contra los periodistas

Existe una paradoja en la actitud del público hacia la prensa: hoy más que nunca se espera de ella que cumpla su papel “democratizador” como cuarto poder, pero a la vez se la mira con sospecha por las fake news o por el sesgo ideológico de algunos medios ¿Cómo se puede contrarrestar esta oleada de suspicacia?

“Los periodistas no somos populares, pero tampoco estamos ahí para eso”

— Es cierto que existe esa suspicacia. Supongo que se contrarresta haciendo muy bien nuestro trabajo. Como ha pasado con otras instituciones, la confianza en la prensa ha caído, es muy baja. La gente piensa que los medios y los periodistas tienen que ser perfectos y, la mayoría de las veces, eso es imposible: A lo mejor no tienen toda la información, a lo mejor han dormido mal esa noche o quizá no han escrito la historia de la mejor manera posible.

De todas formas, el periodismo es una de esas profesiones en las que siempre se escuchan comentarios como “no dicen la verdad”, “están escondiendo algo…”. En Estados Unidos solo ha habido una excepción: el Watergate, cuando Woodward y Bernstein se convirtieron en héroes nacionales. No somos populares, pero tampoco estamos ahí para eso, sino para informar de manera independiente, justa, precisa. Para ofrecer contenidos interesantes de política, sociedad, cultura… Nuestro trabajo es informar.

Además, ocurre otra cosa. Si le preguntas a la gente: “¿Te gusta el Congreso?”, dirán: “¡No, son todos unos corruptos!”. Pero si les preguntas: “¿Te gusta tu congresista?”… “Ese es un tipo estupendo de verdad, al que he votado”. Creo que con los medios de comunicación ocurre un poco lo mismo. Por eso, no hablaría de la opinión sobre los medios en general, sino de la que cada uno tiene de los que lee.

Escribir para los que leen en móviles

Algunos se refieren a la edición europea de Politico como un “outsider” en el mundo del periodismo sobre la UE, y califican su estilo de más “agresivo”. ¿Qué les diferencia respecto a otros medios centrados en asuntos europeos?

— No queremos ser “absorbidos” por la UE, que es uno de los problemas de las publicaciones demasiado devotas de la historia de la Unión. Algunas de ellas incluso reciben dinero de la Comisión Europea, lo cual es una locura, porque pierden su independencia. Puede que seamos “outsiders”, pero creo que todos los medios deberían serlo: estar cerca de aquellos de quien escribes, pero siendo independiente.

Lo primero que nos diferencia es el estilo. Hay gente que nos considera agresivos y otros, simplemente, muy directos. Personalmente, no creo que sea un rasgo de cultura americana sino, más bien, de la cultura de los nuevos medios, especialmente en móviles: la gente no tiene tiempo suficiente para que, al llegar al sexto párrafo, le expliques de qué va la historia. Lo quieren ahora, quieren historias impactantes, que puedan recomendar a otros. Esa es la reacción que tenemos que esperar del público de ahora, no que nos lean y piensen “¡qué artículo más inteligente!”. Quizás necesitemos piezas inteligentes, exclusivas, pero con un foco claro y sencillo.

“No es que los medios sean ahora menos rentables, es que los periódicos son menos rentables”

Es un estilo de cobertura que a nosotros nos gusta, aunque no siempre sea popular y no serviría en una tarjeta de cumpleaños para Juncker.

Crisis de la prensa, no de todos los medios

Una de las cosas más llamativas de Politico es su modelo de negocio. El primer deber de un medio hoy en día es sobrevivir, pero el negocio de la información, al menos en su formato tradicional, es cada vez menos rentable. ¿Deben los grandes medios cambiar sus contenidos (por ejemplo, centrarse en aportar un “valor añadido” a la actualidad: análisis, investigación…) o sus fuentes de financiación? ¿Quizás ambas?

No es que los medios sean ahora menos rentables, es que los periódicos son menos rentables. Fox News y CNN han incrementado sus ingresos este año. Bloomberg News gana toneladas de dinero con diferentes servicios. The Wall Street Journal es rentable, aunque menos que antes, porque tiene muchos costes derivados de su antiguo modelo de negocio, el periódico.

Todos estamos dando vueltas a cómo hacer de nuestro trabajo un negocio, pero el modelo clásico es un mercado a la baja. Si piensas en The Wall Street Journal, o en Expansiónen España, están en una buena posición: son el periódico de la élite del mundo los negocios. Eso es mucho. No tenemos que pensar que la única forma de ganar dinero es vendiendo anuncios impresos; tiene que haber otras maneras de rentabilizar esa relación con la audiencia. Para eso, hay que intentar siempre ser el mejor en lo tuyo porque si no, es fácil que tu público se vaya con tu competencia.

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“Una cosa es la opinión de la gente sobre los medios en general, y otra la que cada uno tiene de los que lee”

WikiTribune

WikiTribune quiere ser un antídoto contra la manipulación informativa. Los voluntarios, que sostendrán la publicación con sus aportaciones mensuales, vigilarán que los hechos y datos contados por los periodistas profesionales sean ciertos y estén actualizados.

 

De un tiempo a esta parte, el mundo de la comunicación, y especialmente el de la prensa, vive en constante alarma ante un enemigo omnipresente y aparentemente invencible: las fake news, que serían la manifestación en el ámbito periodístico del clima de posverdad que algunos analistas consideran propio de nuestra época. No obstante, también hay quien entiende el fenómeno de las noticias falsas como una simple mutación de una tendencia inherente a los medios y la política (la de tratar de crear opinión “moldeando” la realidad), favorecida por las tecnologías digitales.

Sea como fuere, existe un cierto consenso en el ámbito de la prensa sobre cuál debe ser la estrategia de los medios contra el fantasma de la desinformación: datos, transparencia, objetividad (aunque la relación entre los tres términos no es unívoca). Facebook y Google, percibidos como creadores de opinión pública lo quieran o no, han reaccionado ante estas demandas. También algunos periódicos se han comprometido a estar más vigilantes.

La comunidad, el salvavidas de la prensa

Para Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, la mejor forma de asegurar la objetividad de la información es involucrar a “la comunidad”. Por eso ha presentado WikiTribune, un medio online basado en la filosofía de la enciclopedia digital más famosa del mundo, aunque con algunos cambios. Según los planes de Wales, WikiTribune estará formado por un grupo reducido de periodistas profesionales –diez o veinte, cuyo sueldo pretende cubrir con una campaña de financiación lanzada hace unos días– y por el mayor número posible de colaboradores voluntarios, que tendrán capacidad para editar las noticias y sostendrán la iniciativa con sus aportaciones mensuales. Todos los contenidos serán accesibles a todo el mundo (no habrá muro de pago), y la página no incorporará anuncios.

 

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WikiTribune

En defensa del conocimiento inútil

En cada vez más países, los presupuestos estatales favorecen los estudios capaces de generar beneficios a corto plazo, menospreciando así otro tipo de saberes aparentemente inútiles, cuyo cultivo no rinde económicamente, o al menos no tanto como el de los primeros. Como respuesta esta situación de crisis, el director del Instituto de Estudios Avanzados (IEA) de Princeton ha reeditado “La utilidad de los conocimientos inútiles”, un ensayo emblemático, escrito hace casi ochenta años, que ayuda a repensar el valor de la educación liberal en una sociedad guiada por la productividad.

 

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En defensa del conocimiento inútil

Una X grande!

Más allá de que hable de la Iglesia o no. Como campaña me parece más que bueno este viceo. Tal vez un poco largo pero es bueno o muy bueno.

El programa Xtantos comenzó en 2007 dando a conocer a la sociedad española la modificación en el Sistema de Asignación Tributaria que se había firmado en diciembre de 2006 entre el Estado Español y la Santa Sede

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Una X grande!

Cisnes salvajes

Jung Chang abandonó China en 1978, a la edad de 26 años, para trasladarse a Gran Bretaña y continuar sus estudios. En 1982 se doctoró en Lingüística y en la actualidad imparte clases en la Universidad de York. La trayectoria personal de Chang, hija de un matrimonio de revolucionarios comunistas castigados por la arbitrariedad de la Revolución Cultural, resume una buena parte de la historia reciente de China, todavía muy desconocida.

Cisnes salvajes desarrolla sobre todo las vidas de la abuela y la madre, y los años de estudiante de la autora hasta su traslado a Gran Bretaña. A través de las peripecias vitales de estos personajes, Jung Chang, con un estilo auténtico, objetivo y estremecedor -sin caer en el melodramani el revanchismo-, hace un repaso a los grandes hechos y tragedias que ha vivido China en este último siglo.

La abuela, Yu fang, fue concubina de uno de los generales de los señores de la guerra, durante el periodo de decadencia del imperio manchú. La descripción de su agitada vida coincide con los años en los que todavía perviven algunas ceremonias tradicionales. Algunas de estas costumbres eran claramente denigratorias para la mujer. Por ejemplo, el analfabetismo se consideraba una muestra de virtud en las mujeres de la clase inferior y la mujer se valoraba como una mercancía en el matrimonio. La caída del Imperio de Manchuria, la invasión de los japoneses en 1931, el establecimiento del emperador Pu Yin -un títere de los japoneses-, la alianza entre el Kuomintang y los comunistas para derrotar a los japoneses, son los dramáticos hechos que padecen Yu fang y su anciano segundo marido, el amigable doctor Xia. Son años en los que soportan todo tipo de regímenes arbitrarios y dictatoriales, que se mantienen en el poder gracias al abuso irracional de la violencia, ingrediente habitual en la historia de China.

La victoria de los comunistas en la guerra civil con el Kuomintang y la proclamación de la República Popular inicia una etapa de esperanza y nuevas ilusiones. Los comunistas realizaron una drástica reforma agraria y una declaración de buenas intenciones que les facilitaron el apoyo entusiasta de la población. Bao Qin/De-Hong, la madre de la narradora, confió en esta política y cooperó en el asentamiento de una revolución que parecía que, por fin, traería la paz y el bienestar a China. De-Hong (cisne salvaje en chino) se casó con un destacado revolucionario comunista, uno de los personajes más llamativos de todo el libro por su integridad y su fidelidad a unos ideales hasta el fin, a pesar de las agónicas dificultades por las que tendrá que pasar.

Sin embargo, las meticulosas cazas de brujas que inicia muy pronto Mao sumergen al país en el miedo y el terror. Esta situación se agudizó durante los años de la Revolución Cultural, en los que se extiende de una manera pasmosa la mentira, la corrupción y un miserable deseo de venganza. Los padres de Jung son denunciados y sufren todo tipo de presiones, castigos y persecuciones. Estos años coinciden con el aumento hasta el paroxismo de un ridículo y vacío adoctrinamiento político -que la propia autora tuvo que sufrir- y del divino culto a un sinuoso y metódico Mao, quien utilizó para su propio beneficio la situación caótica en la que quedó el país después de la Revolución Cultural.

Las páginas que la autora dedica a Mao son muy significativas: “Uno de sus componentes principales era un profundo desprecio por la vida humana (…). Mao había creado un desierto moral y una tierra de odios”. A su muerte en 1976, la situación era catastrófica: “Mao había destruido gran parte del legado cultural del país. Tras él había dejado no sólo una nación asolada sino también un territorio deforme cuyos habitantes apenas sabían admirar las escasas glorias que de él quedaban”. La muerte de Zhou Enlai y Mao, y el descontento generalizado dieron paso a la detención de la Banda de los Cuatro, a la recuperación de Deng Xiaoping y a un proceso de estabilización y de apertura que finalizó en 1989 con los trágicos incidentes de la plaza de Tiananmen.

Cisnes salvajes es una crónica dura de leer, pero apasionante y enriquecedora. Todos los personajes proceden de la vida misma, y muchos encarnan las posturas positivas y negativas que trae consigo una revolución. El ejemplo moral de la familia de la autora -muy unida, a pesar de las contrariedades- hace que la novela tenga un mensaje positivo y esperanzador. Además, Chang deja que sean esas experiencias personales -sin disquisiciones teóricas ni lamentos- las que reflejen con exactitud la sufrida historia colectiva de todo un pueblo. Por encima de los sufrimientos padecidos, la mayoría inhumanos, Jung Chang ha querido dejar constancia de la fortaleza e integridad de gran parte del pueblo chino: “Rodeada de sufrimiento, muerte y desolación, había contemplado la indestructible capacidad humana para sobrevivir y buscar la felicidad”.

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Cisnes salvajes

Facebook valorará más las reacciones

El algoritmo de Facebook valorará más las reacciones

El nuevo cambio de EdgeRank afectará mucho al trabajo de los responsables de redes sociales, ya que ahora deberán intentar generar reacciones como ‘me divierte’, ‘me sorprende’ o ‘me encanta’ en lugar de un simple like.

Pero no solo eso, sino que incluso los ‘me entristece’ y ‘me enfada’ también contarán de forma positiva de cara al engagement y posterior alcance de tus posts. De momento, estas reacciones no van a puntuar de forma negativa.

Al publicar en Facebook solíamos apostar por textos cortos y llamativos en nuestros posts, ¿verdad? ¡Pues parece que ahora deberemos hacer todo lo contrario!

Facebook ha empezado a valorar el tiempo que el usuario pasa leyendo nuestro post antes de hacer clic y también la permanencia en nuestra fanpage. Esto lo hace calculando el tiempo que el usuario se detiene en su scroll al ver una publicación que, a priori, le interesa.

Además, ahora tiene en cuenta que el muro muestre publicaciones de fuentes diversas, y no varias publicaciones seguidas de una misma página.

La plataforma ya llevaba tiempo anunciando que haría este cambio, y ahora ya lo ha puesto en marcha.

 

¿Qué debes hacer para no perder alcance con el cambio de algoritmo?

Teniendo en cuenta las modificaciones en el EdgeRank, parece que lo que tenemos que hacer ahora es trabajar más el texto de nuestras publicaciones, haciéndolos más largos e interesantes para que los usuarios se detengan a leerlos más tiempo antes de hacer clic.

También debemos optar por publicar menos cada día, ya que Facebook va a priorizar mostrar contenidos de fuentes diversas y penalizará a aquellas páginas que publiquen mucho en un mismo día (como los diarios o agencias de noticias).

Llega el momento de detenerse a analizar bien qué es lo que vamos a publicar, elaborar un buen contenido de texto y publicar solo aquello que creemos que va a funcionar.

Publicar mucho contenido de prueba o titulares misteriosos o sorprendentes y con llamadas rápidas a hacer clic, ya no va a funcionar. ¡Parece que tenemos un nuevo reto por delante!

Por cierto, si quieres poner en marcha una estrategia en redes sociales, aquí tienes tres plantillas que te ayudarán en el proceso:

FUENTE http://www.inboundcycle.com/blog-de-inbound-marketing/cambio-en-algoritmo-de-facebook-edgerank-valora-el-tiempo-de-lectura

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